¿Te gusta el teatro que se está haciendo en Sonora? Me gusta la búsqueda, pero creo que le falta mucho rigor

 

 

Carlos Sánchez

La necesidad es un trinche que pica las costillas. El reparo es una consecuencia. Actuar para no morir de inanición.

De pronto se armó la comunidad. Hacer teatro la vocación imperante. Un espacio la urgencia.

Se organizaron, una vez egresadas de la Licenciatura en Teatro por la Universidad de Sonora. Indagaron la ciudad, dieron con un espacio óptimo. Abrieron como si fuera allanamiento de morada.

Hoy el impulso de aquel momento se traduce a la existencia de Andamios Teatro, una casa tomada como centro cultural. La oferta para los del barrio, los talleres, los montajes escénicos, la galería y sus exposiciones, la biblioteca, pura joyita literaria.

El tiempo reúne ya seis años desde aquel primer impulso. Un recuento sería ocioso, porque ¿cómo medir todas las emociones que aquí confluyen?

Pilar fundamental son todas y cada una de las integrantes de este acontecimiento Andamios, cuya dirección física es Sufragio efectivo número 45.

Guía contumaz es la actriz, directora, promotora cultura, Hilda Valencia, quien un buen día emigrara desde el chilango a este desierto, bendito el cielo, para quedarse.

Vino invitada por Universidad de Sonora, para dirigir un montaje. La ciudad y su luz le resultó una seducción. El temperamento de los sonorenses un argumento para quedarse.

Aquí una conversación con Hilda Valencia, la maestra:

–¿Hilda, de qué te provee el teatro?

–De vida, de pasión, de futuro.

–¿Qué experimentas cuando estás en una obra como actriz?

–Como actriz sufro mucho.

–¿Cómo directora?

–Como directora disfruto mucho. Soy capaz de abstraerme absolutamente del mundo por ver todo ese universo de los actores, del tema, de la composición espacial, y no digo que no lo sufro, pero lo sufro de otra manera, es una pasión, una entrega absoluta. Desde la parte actoral lo sufro porque tengo mis obsesiones desde siempre, por ejemplo: ¿se me va olvidar el texto?

–¿Como espectadora?

–Como espectadora me gusta muchísimo y busco (porque uno está lleno de prejuicios, de cómo lo haría yo, o por qué aquí no hizo esto) estar como en un estado casi de levitación.

–¿Se puede lograr ese estado?

–Es muy difícil, porque hay mucho prejuicio, y uno no puede no comparar, o decir, pero cuando las cosas se atrapan, eso desaparece, te olvidas absolutamente de todo eso, y eso no pasa siempre, desgraciadamente, pero sí llega a pasar.

–¿Te gusta el teatro que se está haciendo en Sonora?

–Me gusta la búsqueda, creo que le falta mucho rigor, falta el no maquilar obras sino hacer, darse el tiempo, y creo que los montajes que se dan el tiempo, se ve la propuesta y se agradece.

–Como lo que hace Cut López, ¿por ejemplo?

–Como lo que hace Cut, como lo que hace Eva Lugo donde se ve que hay una metodología, que invitaron a un escenógrafo, ves cómo va creciendo esta cuestión.

–De la Compañía Teatral del Norte, ¿qué opinas?

–Ahí tienen una temática, y muchos montajes los ha hecho el maestro Galindo, pero creo que le ha venido a dar otro espacio, esta mirada de Paulo Sergio y me parece muy interesante, que también debe ser un reto para los propios actores, para el propio Sergio Galindo de ver su texto visto a través de otra mirada. La Brave, con lo que acaba de hacer con su montaje Monstruos y Prodigios. Es ese rigor que los mismo grupos nos vamos dando cuenta y que no podemos soltarlo.

–¿El público sonorense?

–El público sonorense creo que está ávido, hay público que se está organizando y se mandan mensajes para ponerse de acuerdo y asistir a ver las obras, eso me parece que tendríamos que aprovecharlo, de hacer a lo mejor una escuela de espectadores.

–¿Cómo se puede hacer una escuela de espectadores?

–Pues así, convocando a la gente de ir a una obra y luego sentarte a hablarla, a lo mejor con el director, luego con los actores. Un diálogo después de, pero que la tarea sea todos ir a ver la obra.

–¿La crítica en Sonora?

–No existe.

–¿Es necesaria?

–Es fundamental. Creo que esos espectadores pueden volverse críticos.

–¿No habría un momento en el que los que hacen teatro tendrían que escribir sobre teatro?

–Es bien difícil, pero creo que siempre puede haber una pluma diestra.

–¿O nos vamos a sentar a esperar que la crítica surja?

–No, creo que la crítica se forma, pero también la gente tiene que tener el interés. Pero en general no hay una crítica no solo no para el teatro, no la hay para la danza, ni para la música, no hay.

 

 

 

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