La mansión ambulante

Foto: Bruno Herley.

 

Por: Rocío Castro.

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”.

Karl A. Menninger.

9 de enero

Espero no malgastar las hojas de este diario. Me he propuesto sólo escribir aquello que me sea significativo, aunque en este capítulo de mi vida haya demasiado que recordar para la posteridad, según el abuelo.

“Cuando uno es niño, es libre, se vive de tal manera que no hay espacio para pensar siquiera en los intereses o preocupaciones de los adultos. Ojalá no te dejes influir por la prisas de ahora”. Así lo expresó el viejo cuando me obsequió este pequeño librito en mi cumpleaños. Por ahora sólo diré que no comprendo el concepto de amistad.

26 de enero

Hay algo extraño en las palabras de Pupi. He decidido dejar de escucharla.

Su casa es enorme. Tiene tres autos en la cochera, un jardín grande, casa de mascotas y una la alberca junto a los arboles.

Se incomoda cada vez que M quiere acompañarnos a pesar de que ha propuesto ser el chofer y guardaespaldas de Úrsula. Dice que los niños deben jugar con los niños.

M empezó a visitarnos desde el verano pasado. No le gusta la escuela.

Por las mañanas entra a clases con los ojos mojados, después va directo a los baños para que nadie lo vea.

10 de febrero

Pupi lo ha aceptado, necesita que la lleven de compras.

M está dispuesto a soportarlo todo. Ella lo disfruta, sabe que en cualquier momento el chico se pondrá nervioso y eso es bueno para ella, así podrá manejarlo mejor. M propone hacerle ampliaciones a la mansión, lo hace para complacer a Pupi, aunque por dentro lo deteste.

“Es necesario que alguien traslade a la dueña de la casa” dice Pupi con su gesto de limón deshidratado, como si la idiota de Úrsula fuera parapléjica. M es un buen conductor, viene a distraerse aunque sea como el ceniciento de la favorita de Pupi.

4 de marzo

Hoy vi a M en la escuela con la mirada puesta en el arma del policía. Sé que desea tener una, no lo ha dicho pero lo ha manifestado, siempre hace ademanes de disparos cuando juega con sus amigos.

Le pedí que me acompañara a casa después de clases, pero se ha negado.  A pesar de que somos vecinos, siempre toma otro rumbo. En la escuela no habla mucho con las mujeres, es extraño que siempre quiera jugar con nosotras.

Clara y dos niñas más se han integrado al juego.

De nuevo Pupi ha puesto su cara de asco, hace un esfuerzo para no correrlas,  se las ha ingeniado para contratarlas como sirvientas. Las chicas se han encantado con la ausente de Úrsula.

8 de marzo

La madre de Clara acostumbra dar consejos. Nos ha dicho que debemos estudiar para lograr metas. “Jamás se te ocurra fijarte en un hombre pobre”. “¿Quieren tener una casa grande y muchos carros?”. “No pierdan el objetivo niñas”.

10 de marzo

M ha estado muy ocupado, al parecer le ha tomado cariño a su empleo como chofer, aunque últimamente se ha demorado demasiado. Pupi sólo se despide de Úrsula, le ha dado instrucciones a M para que la lleve de compras, mientras, ella se queda en casa dando órdenes para cambiar los muebles, lavar los autos, asear a las mascotas…

12 de marzo

Mi madre insiste en saber qué hago. Es como una enorme nariz asomando por la ventana, huele, se esconde tras la cortina, y después de unos minutos repite la misma operación.

Hemos trasladado la mansión a la parte frontal de la casa, tal vez así nos dejen tranquilos.

Busqué a Úrsula porque Pupi estuvo preocupada.

13 de marzo

Encontré a M desvistiendo a Úrsula. Por la transparencia del plástico que cubre el molino del patio, lo vi acariciar sus senos. Miró mi sombra y de un solo brinco salió del molino esperando mi regaño. Intentó disculparse pero luego empezó a tartamudear. El rojo en su cara y sus párpados temblorosos huyeron de mi vista fija y extrañada.

Juré no decir nada. Creo que le he dado más confianza, empiezo a creer que me mira casi como una amiga.

16 de marzo

Debo decir que soy la hermana menor de Úrsula y no soporto que me llame Natty, la única razón por la que sigo en el juego es porque quiero estar cerca de M. Todas las tardes nos damos un chapuzón en la alberca. Pupi ha aceptado a Clara como la dama de compañía de Úrsula. Últimamente le hemos insistido para que visite la sala de masajes y nos deje solos. Parece que está cayendo en la trampa.

Úrsula se siente hermosa porque posee un cuerpo delgado, piel clara, melena rubia y ojos azules. Pupi es una engreída. Cree que es Úrsula, cree que podrá ser millonaria y tener una mansión cuando crezca, cree que podrá visitar todos los países del mundo y ser como las chicas populares de su telenovela.

20 de marzo

Esta vez M se postró sobre mi cuerpo, me arrancó el traje de baño y si no hubiera sido por esa enorme nariz,  tal vez habría decidido darme un beso.

M disfruta ser Darcy. Nunca más será el chofer de Úrsula, la pobre se la pasa en el centro de belleza,  ha dicho que no soporta a los empleados porque huelen a rancho.

24 de marzo

Hemos dejado atrás la mansión. Pupi nos descubrió.

3 de abril

De reojo miro a M ausente. El salitre caliente entre los dedos de sus pies le ha provocado un resbalón. Terminamos corriendo descalzos bajo las lámparas del kiosco del parque.

14 de abril

Pupi ha dicho que no sabemos jugar. Dejó de hablarnos. Su mansión armable ahora recorre la casa de Clara.

17 de abril

Corrimos tras la lluvia. M se puso a construir edificios de barro. Ha dicho que cuando sea grande trabajará para tener mucho dinero. Le pregunté que si para qué lo quería. Se ha burlado de mí.

19 de abril

Empiezo a creer que M no se deshizo de la mansión de Pupi. Ayer por la tarde mientras nos escondíamos, sacó una navaja, se pinchó un dedo y puso su inicial en el tronco del árbol, luego pronuncio estas palabras: “Seré alguien en la vida”. Me reí, le respondí que ya era alguien, no supe a qué se refería. Se ha molestado mucho, seguro dejará de hablarme por un tiempo.

30 de abril

¡Qué horror! Omitiré por mi bien reproducir lo vivido este día en la escuela.

6 de mayo

M se ha alejado. Ha cambiado, me gustaba más cuando sólo era un pedazo de niño tímido al que podía abrazar entre muñecas. Al igual que Pupi, ahora carga con su mansión de ideas.

Mi maestra se equivoca cuando dice que es muy importante hacer amigos. Los amigos no se hacen, es como decir que es importante hacer personas. Por ahora sólo veo que la amistad nos ha separado. M ya no quiere verme y quisiera decirle que extraño los momentos que pasábamos junto al estanque viendo comer a los patos.

7 de mayo

A veces pienso que no es tan malo tenerme como compañía. Creo que podré soportarme por un tiempo.

8 de mayo

Estoy muy animada, mañana temprano saldré al campo. Me espera el perfume de una huerta de naranjas, el zumo escurriendo por mis dedos, la brisa penetrando mi cara.

 

Rocío Castro. Ciudad Obregón Sonora, 1980. Estudió Literaturas Hispánicas en la UNISON. Ha publicado entrevistas, relatos y cuentos de forma intermitente en algunos medios y revistas digitales. Se ha desempeñado en la redacción de textos, ex webmaster.

 

 

Entradas recientes

Categorías

mambo Autor: