Los pendejos

Poema y foto: Bruno Herley.

 

Van por la vida con los guantes puestos,

tirando sombra en cada esquina

y hablan en voz alta, para que vean lo doctos que son;

llenan de adjetivos todo cuanto encuentran,

enumeran con superlativos todo lo que les parece.

En el fondo

saben que no son dueños ni del humo que venden,

pero por las noches acarician su prepucio

pensando en los dineros estatales y fundacionales,

después se meten un dedo en el ano

para soñar que les hacía caso aquella linda muchacha

de culo apretado.

Y ahí van de cinturitas, adoctrinando coloquios

y opiniones ajenas, como si todo en la vida

fuera un constante nocaut de estructuras estilísticas,

esas cosas que ni ellos entienden,

pero que son muy importantes

a la hora de acomodar la nalga

en las disertaciones literarias.

Reclaman para sí la vanguardia y la retaguardia,

el avant-garde de la metafísica heredada

de materias recursadas.

Buscan modas donde sacudir el pito

y señalar a todo aquel que no les cache la megambrea.

Dan por muerto todo, menos a ellos,

pareciera que tienen el botón rojo en el ombligo

para hacerlos hablar cada vez que quieren cagar.

Son ellos,

los estilistas,

los dadores de nada.

Panzas pubertas donde creen que radica

la sapiencia de la vejez.

Pobres pendejos.

Entradas recientes

Categorías

mambo Autor: