He muerto todavía

Poema: Pabel Aispuro.

Foto: Bruno Herley.

 

 

He muerto todavía

Y te vas

malhora aquí dentro.

Solía escribir sobre amor y otras quimeras,

Que si las rosas son hermosas, que si un bello destello, que el viento en popa,

que esto y aquello. ¡Caray!

Hoy sufro dos muertes al tanto de mis células de infantería,

gramos de ruego, grumos de siesta, infarto de ira.

Que le venzo, que me voy cuando me vengo,

vengo de venganza, vengo devenir, de orgasmo e incluso de vergüenza.

Ando como hombre que vuelve del desierto trashumante,

de comulgar con el enemigo, de graduarme en el exceso,

de beber en tu ombligo.

Sigo con sigilo el hilo conductor que me conduce vertiginosamente,

entre salvo y medio bruto, entre muerto y moribundo,

entre espina dorsal y dorso espinal,

sin licencia poética ni de vialidad,

guerreando por banderas de polvo,

zaherido por treguas en andrajos,

no sé bien quien lo dijo: “cementerio en mis zapatos”.

Dimitir interrogantes de laboriosa ingenuidad,

semblanza del mal cuando finjo anestesia local,

cuando borrasca es todo lo que encuentro,

cuando cadáver es todo lo que ansío, es todo lo que hay.

No obstante, preciso y serenado respondo así tu frio fuego,

tu ceniza en la sangre, el cráter de tu ausencia,

las lágrimas que se avecinan cuando prefiero otra agonía,

más me valiera atrincherarme antes que huirte,

porque después de todo he muerto todavía.

 

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