Tres novelas para tres

 

Sylvia Aguilar Zéleny

Porque la violencia tiene años ocupando enormes terrenos de Latinoamérica, porque ha impulsado oleadas de migración, porque va de la mano con problemas a nivel social, cultural y económico que hacen la vida diaria insostenible, porque si no se escribe de esto cómo vamos a reflexionar sobre esto, y por muchas otras razones, algunos autores contemporáneos han hecho de la página en blanco el espacio para explorar la relación entre ficción pura y recreación ficticia de una realidad que lastima. He aquí tres autores que dueños de una solidez narrativa exponen ante los ojos del lector temas como: pandillerismo, feminicidios, narcotráfico, y migración.

Temporada de Huracanes,  Fernanda Melchor

Ya en Falsa Liebre Fernanda Melchor había mostrado sus alcances como narradora construyendo espacios y personajes reconocibles y temibles en el trasfondo de la violencia en México; en su más reciente novela Temporada de Huracanes, la autora además embruja al lector con una voz narrativa que, caótica, entra, sale, sube, baja, revuelve el epicentro de un pueblo y a quienes lo habitan.

El asesinato de la Bruja del pueblo se convierte en el detonador de esta novela que explora el pasadopresentefuturo de aquellos que, de una manera u otra, circularon alrededor de este personaje embrujados no por ella sino con ella.

Es esta una novela de largo aliento que me deslumbró, Melchor logra un largo y perturbador discurso que entrelaza y separa vidas con la misma fuerza de los huracanes, pero sin perder a nadie en el camino.

La Cuadra, Gilmer Mesa

En esta su primer novela, Gilmer Mesa nos permite observar la realidad en los barrios de Medellín, Colombia, durante los años ochenta, los años de Escobar. Al toparse con una foto de la infancia, el narrador decide hacer un recuento sobre cómo aquellos traviesos niños están ahora irremediablemente muertos por, precisamente, la dura vida en la cuadra.

En La Cuadra cada capítulo es un relato de la vida de esos niños que se volvieron sicarios, violadores, testigos y hacedores de la violencia en Medellín y es que hay, como dice el narrador, “tantos casos que no caben en estas hojas, tantas vidas estropeadas por el capricho de unos pocos protervos y su cohorte de áulicos…”

Es Mesa un narrador joven y, sin embargo, se perfila ya como una valiosa voz interesada en evidenciar la cruda realidad de una cuadra que es una ciudad que es un país que es.

La Fila India, Antonio Ortuño

No había vuelto a leer a Ortuño desde la primera edición de El Cazador de Cabezas y me encuentro con un narrador que se juega el todo por el todo con una novela polifónica terrible en tema y tenaz en construcción.

Ortuño resuelve acercarse a una realidad que es ya sinónimo de un horror y psicosis colectiva de la única manera posible: desde todos los rincones, desde todas las voces, desde todas las posturas, desde todos los miedos. La trama es atravesada, además, por el discurso oficial, lo que otorga un increíble contraste que dialoga entre lo cotidiano y lo inverosímil porque, ¿cómo es que pueden viajar cien personas dentro de un vagón o arriba de este?

En La Fila India, se entretejen las experiencias de aquellos que han sido espectadores o protagonistas, víctimas o victimarios de la migración de hombres y mujeres que viajan de frontera a frontera arriesgándolo todo, la vida, todo.

Queda en manos de usted, querido lector, la tarea de buscar a estos autores, cada uno, desde su muy particular estilo narrativo, desentierra una realidad que pareciera imposible de abarcar, ¿dije abarcar? quise decir entender, entender.

 

 

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