Crimen a la carta y una radiografía del México reciente

México Noir. Antología de Relato Criminal

 

Luis Álvarez Beltrán

Tres referencias inequívocas, mediatas e inmediatas, desprendo de la lectura de “Homicidio Pitagórico” de Imanol Caneyada: En su autobiografía de 1984, el cantante español de fama mundial Camilo Sesto ya hablaba de la violencia física que ejercían los padres salesianos contra los educandos en la España franquista del Nacional Catolicismo de los años  cincuentas en el siglo pasado, cuando perteneció al coro del colegio de Alcoy al que asistió desde los seis hasta los catorce años; José Luis Martín Vigil, uno de los autores ibéricos más vendidos y leídos en la segunda mitad del siglo XX, ex sacerdote, separado de la academia de Vigo donde ejerció como maestro décadas enteras, muere en el olvido y el oprobio en el año 2011, alejado de los medios literarios, académicos y religiosos, por las acusaciones de pederastia que pesaban sobre él; y, en la década pasada, Pedro Almodóvar, en su película La Mala Educación, desnuda desde lo que parece una experiencia personal, los episodios oscuros y frecuentes del abuso sexual de padres de la iglesia a alumnos en su educación primaria. En el caso del autor vasco-hermosillense, en su relato no hace sino  esgrimir una venganza dura, realista, sin caretas, sin pelos en la lengua, de un hecho que a la vuelta del siglo se hace inocultable, intolerable.

Ese es el botón de muestra del libro México Noir: Antología de Relato Criminal, editado en 2016 por NITRO / PRESS, que reúne, a ojo y revisión del especialista Iván Farías, a 27 talentosos autores de diversos puntos de la geografía nacional en una obra intensa, entretenida, de una fascinación caleidoscópica desde su común denominador y con una actualidad y un trasfondo sociocultural tan contundentes y directos, que empatan la riqueza de la propuesta literaria (única razón de ser del libro) con una involuntaria pero incuestionable síntesis de una mirada profunda hacia el país que somos (ganancia extra del lector).

¿Es a propósito que el libro se vuelva un mapa social y cultural del México del cambio de milenio?; y ¿Lleva la conformación de esta serie de cuentos una velada epifanía hacia una interpretación de un mexican State of the Union? Para nada. Como lo dice el compilador: Creer que el noir debe ir “mas allá” para ser verdadera literatura, es absurdo.

La aparición de este libro es una apuesta por el subgénero, una defensa y un abanderamiento. Una consistente propuesta  a partir de 27 plumas probadas, comprobadas, que han picado piedra y ahora ofrecen esta veta multifacética, multicolor y multiforme.

Francisco Haghenbeck, un autor venido constantemente a más, se pone intertextual con un pasaje libre sobre la figura de la musa Anais Nin por medio de un caso que involucra a un detective privado contratado para seguir a la sin igual y perspicaz poeta-actriz… el genio de Haghenbeck lleva al portarretrato de la diva a un weekend en Vallarta que va desde los martinis, pasa por la filosofía, el adulterio y un triángulo amoroso siempre ignoto que deja al detective en ciernes y al lector con los estados alterados propios del mejor relato de literatura noir. Estructura y estilo decía Nabokov, Haghenbeck lo hace bien.

Rodolfo J. M. retomando el tono duro de su relato “El Jefe”, de su laureada obra Todo esto sucede bajo el agua, abre su excelente aportación a esta antología: “Ghostwriter” (o “Escritor Fantasma”) con una reflexión estimulante y perniciosa que condimenta todo lo que será un relato que no tiene desperdicio ninguno. “Hace poco durante una entrevista para un suplemento cultural, me preguntaron qué consejo le daría a alguien que quiere ser escritor. Lo primero que vino a mi mente fue que si alguien quiere ser escritor lo mejor que puede hacer, por su propio bien y por el mundo a su alrededor, es olvidarse de la escritura, así sea la de recados telefónicos, e intentar vivir feliz el resto de sus días. No es posible “querer” ser escritor. Se “es” escritor. Y ni siquiera es por convicción ni por necesidad. Es porque no hay otra, lo cual tampoco es ninguna garantía de que se vaya a ser un buen escritor. Se puede ser un escritor de mierda. Incluso se puede escribir bien y ser un escritor de mierda. Hay escritores de todos los tipos”

El relato de Rodolfo J. M. es la curiosa historia del escritor fantasma detrás de los telones de la gran literatura a partir de un sui generis policía retirado con visión de best seller. Los derroteros de esta noctámbula aventura llevan del pánico a la risa, del delirio a la espeluznante sorpresa. El hilo del suspenso (y un buen sabor de mente) queda en manos del lector aun después de acabada su trama. J. M. forma parte del censo presente de la calidad narrativa.

Bernardo Esquinca dibuja desde las calles del Centro Histórico de la capital, la historieta de un detective a quien apodan El Pepenador, a saber su antihéroe Casasola presente en otros libros, por los extraños casos que toma para resolver y que son desecho o trabajos rechazados por colegas de más reputación y mayor precio. El periplo de idas y venidas para resolver el misterio sobre “El Brazo Robado” va desde el pasado azteca y sus rituales de sangre hasta la existencia de un asesino en serie que, no obstante sus groseros errores, es también una astilla en el trasero… inatrapable. Un agudo humor negro permea en el ambiente de los puestos de comida y los edificios derruidos de las calles Artículo 123, Iturbide y Balderas, desde donde parten las ramas de esta intricada y bien contada charada.

El abanico de temas, de ciudades, de oscuros personajes que parecen con un pie en este mundo y otro en el infierno, condición que saben y que asumen socarronamente, van desde el detective de vena inverosímil, para despatarrarse de la risa, que tiene como subalterno a un androide que sin querer queriendo lo ha puesto en el ojo de los malos, en una forma alternativa de revirar hacia la prevalencia de los grupos del crimen organizado en, qué te gusta, Michoacán, en el imperdible relato “Hombres de Negro IV”, del joven capitalino  Francisco Valenzuela. Cuento certero y catártico que contradice al dicho de Mafalda: No creo que las cosas estén tan mal como para tomármelas a broma. Paul Medrano urde una versión esperpéntica del misterio acerca del lado poeta de Chalino Sánchez tras la aparición de una libreta con los manuscritos del cantante en su época juvenil, estudiante de letras, cuando revolucionaría y estremecería al canon literario popularizando a la poesía como lo hizo con la música buchona. El detective a cargo dilucidará el misterio a partir de la ubicación de unas bien imbricadas pistas (y un rico par de tetas) que lo pondrán ante el precipicio mismo…

En “Riviera Paradise”, Hilario Peña desde un secretísimo hotel de lujo para criminales de élite internacional en las afueras de la pacífica y ensoñadora Ensenada, Baja California, vislumbra los vericuetos de un asesinato donde, claro, nada es lo que parece… el mexiquense Emiliano Pérez Cruz nos lanza a un tour de force de tintes revueltianos en las celdas de castigo de un común reclusorio en que la alucinación y la violencia pierden la fina línea de su separación a través de cuatro bien dibujados personajes que se deslizan hacia una ignominia que cala hasta los huesos… Ivonne Reyes Chiquete traza una trama misteriosa de estilo intelectual donde un joven estudiante puede pagar muy caro su profundo interés por una rama de la ciencia que envuelve a un personaje saico. ¿Escapará? “Principio de Incertidumbre” es el atinado título del cuento de esta joven (ya con tablas) escritora defeña… El guerrerense Andrés Acosta deja su sello inconfundible en “Doctor Simulacro”. Un relato preciso con una factura diferente… De Coahuila, Rafael Acosta, escribe “Los Caídos”, un thriller del sur de los Estados Unidos con un buen twist transfronterizo; intervienen el consabido detective, un fallido sistema de justicia y una serie de crímenes cuyo hilo conductor exige la imaginación y la argucia de aquellos que ven más allá de los datos y más allá de lo que ven los ojos… El bajacaliforniano más prolífico de la última generación, Gabriel Trujillo, aporta “A falta de patrullas”, una historia de nervio y sangre fría, desde los residuos exiguos del intercambio social de un todopoderoso y un ciudadano de la calle. El resultado es tan vital como un río de adrenalina… Omar Delgado, de Chihuahua, nos hace ver más allá de la olímpica belleza y el marmóreo rostro de nuestra fantasía: Miroslava Stern. Una revisión a su historia, al pasaje de su muerte, nos pone ante nuevos elementos de interpretación, en una encrucijada electrizante tanto como ingeniosa.

Historias de prisión y de celos, adulterio solapado o atroz, infidelidades ciertas e imaginarias, siempre fantasiosas; de periodistas que se pasan de lanza y cruzan la línea roja; de ancianos pensionados en plan de una venganza inaudita; la negra historia negra de los policías federales violadores en el Distrito Federal en décadas pasadas, contada por un testigo directo, un reality show sin concesiones, censura ni edición; el misterio insondable de un bunker en Estalíngrado, punto de impasse entre rusos y nazis en la II Guerra Mundial, al que le llamaban El Lugar del Miedo; los dilemas etílicos y sexuales de un detective voyeur; la guarura de estrellas en Hollywood que se inscribe en una cofradía especial de servicios mortales; la búsqueda de un doctor activista en la zona de desastre de la península de Yucatán tras el paso del Huracán Isidro… para todo menos para lo que se piensa; el acucioso y delirante relato de un policía que entra y sale de la legalidad y se adentra en un mundo nebuloso y podrido, que sigue el hilo de la historia de chicas y niños desaparecidos, violados, torturados y muertos a manos de… en una historia de Joserra Ortiz, potosino; El turismo sexual en Europa del Este con un catálogo bizarro de gráficos aristas, presenta a dos hedonistas que en su fascinación por ese mundo sin límites visibles, dan con su leit motive en “La Bella Sonámbula”, historia del literato internacional Agustín Cadena.

El espléndido libro para amantes del muy vigente súbgenero policiaco, cierra con los relatos del murciano-juarense Ricardo Vigueras, “Guacanieve”, una mirada cruel a la Navidad y el Año Nuevo fronterizos de la época reciente de la Guerra contra el Narco que dejó en el 2010 en Ciudad Juárez la friolera de 3111 ejecutados, y del que se lee: No sentía mucha ilusión por el año que llegaba, sólo deseaba que 2010 acabara de marcharse mucho a la chingada.

México Noir, Antología de Relato Criminal, agota su esmerada propuesta con Héctor Arreola y su relato Desaparecida, el caso de una muchacha víctima de un rapto en que un detective echa mano del trabajo de campo para dar, si no con una solución, al menos con una respuesta verdadera. Y finalmente… Antonio Malpica, reconocido chilango de las letras, nos pone los pelos de punta en un drama conyugal que al involucrar a una suegra, hace que todo se vea, se vuelva y termine patas para arriba… y destornillándonos de risa. Una despedida negra e hilarante al más puro estilo mexicano.

El esfuerzo y la visión de esta pujante editorial, la generosidad y gracia creativa de los autores de esta serie, la frescura y la vitalidad de sus plumas, la calidad indiscutible de su serpenteante prosa alucinada, hacen de esta apuesta editorial un triunfo para lectores, iniciales o doctos, neófitos u ocasionales y para aquellos que siguen muy de cerca a quienes desde la honestidad creativa, ofrecen este enorme ramillete de flores negras que se miran muy bien.

 

https://www.youtube.com/watch?v=mxlgeVzIn-Y

 

Entradas recientes

Categorías

mambo Autor: