Fotos para Lucy: reconocimiento al profesionalismo y generosidad

 

 

Carlos Sánchez

La generosidad como una semilla. Servir con el objetivo de encender la sonrisa en el rostro del prójimo.

Hablo de las sonrisas que Lucy Mendoza generó en los fotógrafos sonorenses, con su oficio de impresora, lo que a la postre le ha llevado a cosechar la gratitud, el reconocimiento de esta pléyade de enamorados de las imágenes.

Lucy quien en los noventa dirigía el laboratorio Contrastes, lugar al que acudían la mayoría de fotógrafos cuando Fotoseptiembre fue efervescencia y semillero de una camada de profesionales de la lente.

En el marco de Fotosonora, los fotógrafos conspiran, se organizan y dan el lugar que la fotografía le ha instaurado a Lucy: reconocimiento por su trayectoria, por su capacidad de entrega, el conocimiento y desarrollo de la técnica de revelado e impresión.

En el Kiosko del Arte está ahora la exposición colectiva que se denomina Fotos para Lucy. Los fotógrafos Liliana Sánchez, Mario Sánchez Luna, Juan Casanova, Jesús Soto, Ana Isabel Campillo, Juan Luis Fernández, Edith Reyes y Carlos Sánchez, son quienes participan en este tributo para Lucy.

Conversatorio desde la nostalgia

En el marco de inauguración que se dio el pasado 26 de septiembre, algunos de los fotógrafos participantes en la exposición, trajeron desde la memoria los días de llegar al laboratorio de Lucy, poner en sus manos el trabajo y regresar con la emoción de encontrarse con las fotografías impresas.

Juan Casanova destacó el profesionalismo y generosidad de Lucy Mendoza. “Cuidaba de las fotografías como si ella las hubiera tomado. Siempre fue flexible, si le pedíamos que repitiera la impresión, lo hacía, si le sugeríamos que utilizara un tipo de químico distinto al que ella tenía, también lo hacía”.

Ana Isabel Campillo apuntó la confianza y el ánimo que Lucy les imprimía a los fotógrafos, “Además no existía el internet, era en el laboratorio de Lucy donde coincidíamos los fotógrafos, allí intercambiábamos, comprábamos o vendíamos cámaras, lentes, además podíamos observar y analizar las fotografías de los compañeros, era un punto de coincidencia para la retroalimentación”.

En su introversión, en su humildad, Lucy hace de tripas corazón, y ante los invitados, parte fundamental de su familia, madre y hermanas, su hijo, abre el baúl de los recuerdos, extrae la emoción y rememora. “Tuve el privilegio de imprimir trabajo de los más grandes fotógrafos: Edith Reyes, Juan Casanova, Héctor Maldonado, Alejandra Platt, Memo Moreno, Juan Luis Fernández (mi maestro), y muchos más. Siempre cuidé la confianza que depositaban en mí, por ejemplo, que un fotógrafo te soltara los negativos, lo que más atesoraban, era para mí una gran responsabilidad, por eso hacía mi trabajo con mucho cuidado, con todo el amor”.

En la exposición que se volvió tertulia, vinieron más comentarios a la cuenta. Las miradas se dispusieron a contemplar también el contexto de las imágenes. Hubo el recuento de los años, y la nostalgia inevitable por la época antaño de la fotografía análoga, esa en la que mirar brotar la imagen en la charola resultaba ser un acto de magia.

Los tiempos han cambiado, la tecnología que desplaza, lo digital maravillosos que sucede. Sin embargo, la memoria es un remanso para lo que un día ocurrió. Fotos para Lucy: el deseo de agradecer.

 

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