Mijail Lamas o el trabajo constante como forma de acceder a la poesía

 

 

RICARDO SOLÍS

El poeta, editor y traductor mexicano Mijail Lamas (Culiacán, Sinaloa, 1979) mantiene un ritmo de trabajo intenso estos últimos meses, no sólo por viajar a diferentes ciudades del país a impartir talleres literarios sino, también, contribuyendo a la difusión de nuevos proyectos editoriales con los que se vincula Círculo de Poesía, la revista web donde no sólo es miembro fundador sino colaborador frecuente.

Ahora bien, este año el sinaloense promueve su más reciente libro, El canto y la piedra (Valparaíso, 2017), el cual se editó simultáneamente en México y España y que, en palabras de Lamas, es un volumen cuyo proceso de escritura “estuvo dividido en dos etapas, pues la mayoría de los poemas que lo integran se escribieron durante 2009 y 2010”.

De esta forma, si se considera que su poemario Trevas (Buenos Aires Poetry, 2013) apareció hace cuatro años, este nuevo libro contiene textos escritos con anterioridad; detalla el autor que “una parte de ellos se publicó en un volumen llamado Poemas, que compila los tres libros ganadores del Premio de Poesía Ciudad de Zaragoza 2011, en el que obtuve un accésit. Luego, a ese grupo de poemas se fueron uniendo otros, aquellos que son homenajes a poetas y músicos. El canto y la piedra es, en esencia, un libro de homenajes a diversos panteones y mitologías de la cultura universal”.

A esto agrega Lamas que su nuevo libro, cargado de referencias a la tradición grecolatina y en torno a la escritura poética, más que la culminación de un proyecto en específico, es “una reunión de poemas que se sientieron bien juntos. Hay sin duda temáticas centrales (la reescritura y actualización de los mitos grecolatinos, por ejemplo) que aparecen en el libro como el bloque más visible, pero también están la reflexión sobre el poema y el bosquejo de una mitología actual cuyos dioses (personales) van de Fernando Pessoa a Kurt Cobain”.

Moldear, desbastar y pulir

Por otra parte, aunque en el poemario se acude a la evocación del cuerpo como un territorio donde la escritura “ocurre” o tal vez “nace” como producto del asombro ante la develación de la secrecía, en palabras del poeta esto no se relaciona esto con una idea determinada del acto poético sino “más con la idea de materia, del trabajo constante como forma de acceder a los misterios de la poesía, donde el artista de tanto moldear, desbastar, pulir la materia con la que trabaja –en este caso el lenguaje–, termina accediendo a distintas formas de la revelación, y no hablo de una revelación necesariamente mística, sino de una verdad heterogénea que es suceptible de ser compartida con los otros”.

Ahora bien, respecto de cómo la mención de Janis Joplin o Nirvana hace pensar que cierta música –lo mismo que ciertas lecturas, autores y personajes (la Biblia, Pessoa, Peter Pan)– forma parte esencial del marco de referencias en estos poemas, eso no representa tanto un acuse de influencias sino, explica el autor, “la diversidad de tonos y temas habla más bien del tiempo fragmentario en el que el yo poético vive, una totalidad fragmentada, donde uno puede relacionar sin miedo o pudor la ‘Balada de las damas de antaño’ de François Villon y la interpretación gangosa de ‘Las nieves de enero’ de Chalino Sánchez, o escribir un poema usando tópicos de la tradición prehispánica sobre un tema grecolatino”.

Por eso, establece Lamas, más que una influencia fundamental, lo que hay en El canto y la piedra es “un procedimiento propio de la poesía moderna que uno encuentra ya en los poemas en prosa de Arthur Rimbaud y, sobre todo, en La tierra baldía de Eliot o Los cantos de Pound. Al final, como dice Roland Barthes, la literatura no es sino un sistema de citas provenientes de todos los focos de la cultura”.

Traducción y talleres

Parte del trabajo del sinaloense ha consistido en traducir poesía, una actividad que para el desarrollo de su escritura “ha sido fundamental, sobre todo en el caso de mi libro Trevas, donde se ficcionalizan los últimos días de vida del poeta portugués Cesário Verde, quien fue una influencia fundamental para Fernando Pessoa y sus heterónimos. Verde, para Pessoa, es el padre involuntario de sensacionismo y, además, algunos de los poemas más entrañables de sus  heterónimos están directamente influenciados por él, un escritor que murió casi inédito pero que actualmente es una de las voces centrales de la tradición portuguesa”.

Mijail Lamas recorre también diferentes ciudades del país para ofrecer talleres literarios, uno de los más recientes, llamado “Procedimientos contemporáneos de escritura poética”, significó “indagar, siempre en equipo, cómo y desde dónde leemos la poesía más actual, cuáles son los procedimientos que ésta utiliza, qué la hace discrepar de una noción ‘estable’ o tradicional (que de manera común se instala en nuestra concepción de la poesía y que a veces es cómoda), y finalmente, de qué manera esta poesía nos hace movernos, nos hace intentar leer desde lugares menos familiares. Este repaso crítico, me gusta pensar, va a repercutir asimismo en la manera en que escribimos los que participamos en él”.

Finalmente, hoy día el sinaloense trabaja en un proyecto de investigación sobre “la poesía documental en México” para el Doctorado de Literatura Hispanoamericana que cursa en la BUAP, en Puebla; sobre este tema, Lamas ya ha publicado algunos textos en los que explora la poesía documental como “resultado del mestizaje” entre distintos procedimientos de escritura, lo mismo que lenguajes que “pueden considerarse ajenos a la poesía lírica” –como los del periodismo o la ciencia– o vinculados a “una poesía testimonial y de denuncia que no rehúye echar mano de cadencias y procedimientos de la preceptiva tradicional”.

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