Buscamos llevar todas esas ideas a la parte del cuerpo, al levitar, al estar aquí y ahora

 

Carlos Sánchez

Es allí donde el espectador construye la historia. La imaginación como un complemento. Si el intérprete de una instalación-coreografía, de pronto se da un baño de agua fría, cae el hielo sobre su cabeza y desde ahí nace un río, la interpretación se manifiesta individual.

Y hay un niño que brinca cuando ya el agua le salpica. En su rictus la emoción es un trance. Celebra sin disimular el misterio desde su mirada.

En Andamios Teatro ocurre esto. En marco de Lunas de Urano: Shakespeare en el Desierto, segunda edición.

Asimétrico es la compañía que expone. Se deja ir en la exploración de sus capacidades. Analí Aragón y Alejandro Ramonet se apoderan del espacio que son diversas secciones. Inician en el patio que es un escenario, luego se conducen hacia un cuarto que es otro escenario y allí desde la escenografía nace un sueño, o muchos. La sugerencia de iluminación, el gas que emana desde un artefacto y se convierte en una capa nebulosa, una barra de hielo, la tierra, las piedras.

Valerse de los recursos que las ideas le sugieren. Y convocar al espectador es la premisa. Entregarse con el cuerpo, imbricar para decir. Experimentar como un hilo conductor. Siempre pensando en el paso siguiente, y uno que observa con el cincel de la pregunta ¿qué pasará?

Azzardo es el título de la pieza. Horas antes de mirar la propuesta, en una pausa al ensayo general, cuando ya se dispone la cuenta regresiva para el estreno, converso con Alejandro Ramonet:

–Alejandro ¿cuál es el origen del título de la instalación?

–Azzardo viene de azar, en italiano. Empezamos con la sugerencia de Andamios. Hilda Valencia nos propuso montar algo de Shakespeare, en danza, con una propuesta escénica nuestra, nos propuso hacer Romeo y Julieta, lo cual nos dio un poco de flojera a la hora de trabajar, como muy literal, y empezamos a desglosar la obra, empezamos a encontrar y se nos hizo muy importante el azar dentro de la obra, porque los personajes no tienen el defecto trágico, todo lo que sufren es por mala suerte, así que nos fuimos al azar y esto es una gran parte de lo que vamos a mostrar. Azzardo es nomás el italiano porque están en Italia, esa es la ida del título.

–¿Qué es el cuerpo?

–Herramienta. Un espacio.

–Bailar es también levitar, ¿cómo se vive allí?

–Al estar allí no debe existir nada más. Esta pieza en especial no viene del cuerpo para… viene hacia el cuerpo, todo lo que buscamos es llevar las ideas y todo lo que nos transmitió el desglose que hicimos de la obra y los conceptos más importantes que encontramos, llevarlos hacia el cuerpo, en el espacio Andamios, la idea es usar varios espacios de Andamios, hacer una instalación a diferencia de una simple puesta en escena, así que buscamos llevar todas esas ideas a la parte del cuerpo, al levitar al estar aquí y ahora, no hay otra cosa.

 

Trabajar desde adentro

 

–Asimétrico como compañía ha viajado mucho, ¿qué le aportan estos viajes a Asimétrico?

–Gente, experiencias. Los viajes en sí casi nunca cumplen el fin que piensas que tienen al principio, se transforman en otra cosa, en otra idea, siempre puede uno tener preconceptos de cosas, pero siempre hay inconvenientes, siempre hay convenientes, y terminan siendo otra cosa, y dejarse permear por eso es lo más rico.

–¿Cuál es el fin o los fines que ustedes se trazan cuando inician la aventura de la construcción de una obra?

–Varía mucho dependiendo de la obra, hacia a dónde va y en qué estamos nosotros, porque hay algo que pasa mucho en la danza, desde mi perspectiva, aunque no vengo de la danza, y es que la gente trabaja para la convocatoria, trabaja para darle gusto, y nosotros no hemos metido nunca una pieza a una convocatoria, no hemos querido nunca trabajar hacia algo, más bien trabajamos algo que traemos adentro y vemos dónde cabe, adónde va, adónde lo llevamos. Eso nos ha abierto puertas y al mismo tiempo nos cierra otras de las que nosotros no estamos interesados. Al no venir de ser estudiantes de danza o no traer ese concepto de tener que seguir a la institución, eso el público lo reconoce y aprecia, como aprecia no el trabajo por la institución, el trabajo por uno, no de manera egoísta, pero a la vez sí.

–Cada uno de los montajes resulta ser un aprendizaje, con Azzardo, ¿qué aprendes?

–No sé, es la primera vez que lo voy a bailar.

–Sin embargo, hay un proceso.

–El proceso de esta pieza en especial viene de las ideas al cuerpo. Hoy en la noche que la bailemos vamos a saber muchas cosas que no sabíamos de este proceso, porque por más que ensayemos esta pieza no funciona sin el público y sin la escena, si no están esos factores no hay manera de medir el azar a full. Yo no sé cómo piensa en ese preciso momento Analí, y ella no sabe cómo pienso yo, aunque tenemos una gran idea por convivir tanto, mas la idea de esta pieza tiene mucho que ver con el azar, el darle cabida al error y abrazarlo en escena, expuestamente hacia el público.

–¿Qué significa y cuál es tu concepción sobre este espacio que es Andamios?

–Si no fuera lo que es Andamios para mí, no hubiéramos aceptado la invitación, el reto de montar a Shakespeare, porque montarlo significa meterse en la arena movediza. Pero toda esta gente que hace Andamios, es con la que empecé escénicamente. Y esta casa yo recuerdo cuando no era de ellos, cuando Bryan, un amigo de Andamios, que estaba aquí desde el principio, se quedaba a dormir aquí para que no les robaran lo que iban metiendo. En este espacio ya me tocó montar algo anteriormente, una instalación donde le dimos chance al público de estar integrado a la propuesta, me gustó mucho, y hoy usamos más espacio, más cuartos de la casa. A Andamios le tengo mucho cariño y se me hace que va a dar más, porque esto es algo que aún se está gestando.

–Antes de presentarte, ¿qué es lo que deseas que ocurra?

–Trato de no desear que ocurra algo, y menos con esto. Lo que me tiene en el trabajo escénico, es la parte donde cruzas una línea y ya no importa el resto, esto es entrar en un río que ya no va a parar, hasta que se acabe la función. Al menos yo estoy decidido a esto.

 

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