Clásicos de Nuestro Tiempo: Una Separación

 

El cataclismo de las pequeñas diferencias

 

Luis Álvarez Beltrán

Miles y millones de vidas y destinos se cifran en el manejo de las pequeñas diferencias adentro del hogar. Alguien dijo, quizá Benedicto XVI o Francisco I, o estoy equivocado y lo dijo algún otro escritor, que los grandes guerreros del siglo XXI son los padres de familia. Lo suscribo. La resiliencia apareció entre nosotros tanto como palabra como factor de supervivencia para una gran cantidad de individuos. En el cine, a espaldas de la magnificencia tecnológica de los grandes estudios y los grandes proyectos, surge desde las entrañas de un apretado y angustiado núcleo familiar, la mejor película del mundo filmada el año 2011.

                No ha surgido un verdadero debate respecto a si la mejor película de cada año es la que gana el Oscar a Mejor Película o la que gana el Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera o No Inglesa. En los casos de la alemana El Listón Blanco, de Michael Haneke; la danesa En Un Mundo Mejor, de Suzanne Bier; y especialmente esta película: Una Separación, de Irán, dirigida por Asghar Farhadi, del año 2011, es por demás evidente que el tamaño del mercado no tiene nada que ver con la calidad cinematográfica o con la quintaescencia de los alcances del arte. Tan unánime fue la crítica al señalar a esta película como la mejor, que la Academia de Artes de Hollywood no pudo ignorar que este filme merecía ser reconocida no sólo por su logro conjunto sino por el insuperable guión que la sustenta. Obviamente que los miembros no votaron el guión, pero los miembros de la Academia saben poco de cine.

                El mundo celebró esta joya y en su emergencia cenicienta ganó los honores del festival de su país, después ganó en Venecia, en Berlín, los Césares de Francia, los Globos de Oro y desde luego el Oscar correspondiente. El mundo sigue vivo a partir de estos logros desde rincones que nos son sumamente ajenos. Si recordamos a El Secreto de sus Ojos, Amores Perros y los éxitos reconocidos de Almodóvar, películas todas ellas a las que nos une el idioma, disfrutamos momentos en que el cine se reivindica definitivamente; pero es común dejar pasar o no enterarnos de fenómenos cinematográficos cuya realización es de una inspiración y una calidad redonda, y nos lo perdemos, por la razón de que ese cine rara vez llega a cartelera, o porque vivimos inundados por la publicidad de los blockbusters que ahogan la visibilidad de estas propuestas.

                Una Separación cuenta la historia de un divorcio de los padres de una chica de once años. La madre quiere dejar Irán porque el país vive en permanente alerta amarilla con los Estados Unidos, con Israel y con Arabia Saudita. Una prolongada historia de embargos económicos y de radicalizaciones políticas que sufre el país tienen en la zozobra a Simín que, tras tramitar los documentos que posibilitan su salida del país al lado de su esposo y su hija, debe obedecer al juez de permanecer en el país ya que se le ha negado el derecho al divorcio y el derecho de llevarse a su hija. Nadir, su esposo y padre de su hija Termeh, es un ferviente iraní seguro de sí mismo cuyo lealtad a su anciano padre, enfermo de Alzheimer, le impide cumplir sus deseos de migración familiar a su venerada esposa. La esposa aun así deja el hogar sentando las bases de la premisa de la cinta: Una separación.

                La cinta deja ver sutilmente la afectación de la hija adolescente cuya coherencia y fortaleza tiene todo que ver con la necesidad que de ambos tiene. Aun así, se hace fuerte: La resiliencia indispensable u obligada.

                En tanto que Nadir debe ser a un tiempo papá y mamá de su hija, debe ser el hijo que cuida de su anciano y enfermo padre y debe ser el miembro que trabaja para el caro sustento del hogar en un país donde los precios son en miles de unidades de la moneda nacional, al no tener tiempo para todo contrata a una mucama, una sirvienta para atender al padre. Intervienen aquí las fuertes cuestiones culturales, digamos más bien religiosas, que caracterizan al mundo musulmán fuertemente creyente. La sirvienta trabaja en el hogar sin avisar a su receloso esposo (religiosamente receloso), en el entendido de que en Irán, en el mundo musulmán, una mujer no debe trabajar sin el consentimiento o sin enterar a su marido; una mujer tampoco debe trabajar en un hogar en donde habita un hombre y en el cual la esposa de ese hombre ya no vive ahí más; en adición, una mujer de esa religión jamás debe tocar a un hombre que no sea su marido: El abuelo se ha orinado en sus pijamas y ella, a su cuidado, debe cambiarle su ropa para asearlo. Los dilemas de la trabajadora doméstica se suceden uno a otro en medio del caos que es la vida de Nadir y su separación. Aparte, la sirvienta es una mujer embarazada entre su cuarto y quinto mes.

                El complejo hilo de acontecimientos pasa por la salida intempestiva de la empleada doméstica del hogar al que cuida por un salario diario. El abuelo se ha caído de la cama, se ha golpeado en su ausencia y Nadir y su hija Termeh, con estupor, lo encuentran inconsciente y solo mientras la sirvienta no aparece por ningún lado. En el trance, Nadir se ha dado cuanta que alguien irrumpió en su cuarto robándose el dinero que tenía por ahorro. Cuando la humilde empleada vuelve al lado de su pequeña hija de tres años de edad, la discusión termina con Nadir echando de la casa a la empleada y ésta cayendo a las escaleras en una escena no intencional y absolutamente desafortunada.

                La película da cuenta con la maestría, la claridad y el experto manejo de la trama y del tema, tanto como puede ser posible o tanto como pocas o ninguna vez se haya visto en épocas recientes, de cómo los pequeños detalles de la cotidianidad, de cómo esos finos rasgos de la personalidad y sobre todo cómo la concatenación de hechos involuntarios, azarosos, ínfimos, a veces inocentes, desembocan en hechos, circunstancias, que ponen al borde del abismo la vida de personas y el destino de familias de una forma fatal e irremediable. Irreparable.

                Simín, la esposa, ama a su marido, a su hija e incluso a su suegro ahora inválido, sin embargo pugna por un cambio que los salvará de lo que puede ser ese tipo de tragedias que han vivido iraquíes, sirios, libios, egipcios, libaneses, yemenitas y turcos de un siglo para acá. La mujer quiere llevarse a su familia a un oasis de paz. Nadir no lo ve así. Nadir confía en Irán y su apuesta es con el destino de Irán, su padre, su familia y su Dios. Nadir no accede a dejar a su padre porque no tiene a nadie más. La niña Termeh sólo quiere que sus padres no se separen de ella: ninguno de los dos.

                La película lleva a todos sus personajes por los ambivalentes caminos del riesgo judicial y la verdad liberadora. El juicio que se emprende por el golpe que se ha dado la sirvienta en las escaleras de los departamentos donde trabajaba para Nadir, propicia la aparición del esposo de Razieh, la sirvienta. El tipo, absolutamente fuera de sí por el agravio sufrido por su esposa, proyecta perfectamente al machista intransigente que no descansará hasta ver preso a Nadir y reivindicada a su esposa. El mérito del film y el resumen de su logro como portarretrato de las relaciones humanas, habla de que las debilidades, los defectos y las fallas humanas, hacen tropezar a cualquier individuo y de que dentro de los actos culpables se encuentra toda una estructura o cuerpo de razones y convicciones correctas e inocentes. Las cosas ocurren en lo que dura un parpadeo y la paciencia de las personas es llevada a su límite porque siempre hay alguien que quiere romper el puente de la comunicación, porque alguien no acepta las razones y se estanca el diálogo… y porque, desde luego, todos tienen miedo de asumir los costos de los errores que se cometieron. A lo largo de la historia nos podemos dar cuenta, como en la vida real, que alguien no dijo lo que debía decir, alguien omitió algo, alguien no tomó en cuenta o se olvidó de que estaban perjudicando a un inocente, alguien no preguntó por qué algo fue mal, alguien asumió algo desesperada o equivocadamente. Pero en el mismo grado de intención, alguien apareció para salvar el día para al menos continuar enfrentando la complejidad del problema.

                Como una flor que sobresale en un hermoso arreglo, el tema de la religión emerge como el fiel de la balanza que dicta el proceder de los atormentados corazones. Un prodigioso elemento humano se erige entre las personas en conflicto y es ese trofeo de corazones limpios lo que da a la película esa diferencia respecto de cualquier trama occidental u occidentalizada (dinero, poder, sexo, violencia…). Tal vez la fuerza con la que la fe musulmana nos da una lección de vergüenza y de redención es lo que nos lleva a una reflexión esclarecedora acerca de quiénes somos y de cómo somos. Los personajes de esta cinta nos enseñan que hay algo más fuerte e importante que la rendija que se nos abre para salirnos con la suya, con la nuestra, es lo que aquí se derriba. Mientras jueces y pruebas judiciales marcan el balance del destino de seres y familias, los principios se imponen como un ideal de que más allá de este cuerpo que somos, hay algo que nos rige y que nos identifica.

                Cuando la disputa ha de llevar a todos a enfrentarse con su propio juicio; cuando los hechos y la conciencia se unen para dar cuenta de las responsabilidades y su inocultable efecto… todavía está por verse, ante esta separación, qué decidirá Termeh acerca de con quién quiere vivir: Si su padre o su madre.

                Como un oboe en medio de una sublime pieza de violín… como una nota prolongada que remarca un adagio, el final de esta cinta es uno de los mejores finales en la historia del cine. Algo que tiene que ver absolutamente con cada uno de nosotros, los que somos adultos, los que estamos llenos de fallas, de defectos, de debilidades. Los que afectamos a vidas inocentes por esos pequeños detalles de la cotidianidad en que afloran pequeñas diferencias que traen consigo aquel efecto mariposa que provoca un cataclismo en los individuos y familias.

                Desde el tema más sencillo que se puede imaginar, este cine describe una verdad universal con un toque de Oriente. Un exquisito, fino, delicioso toque del Oriente del mundo.

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=8JglKP-Q3Sk

 

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